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Nora. Irlanda. Intérpretes: Susan Lynch, Ewan McGregor, Peter McDonald, Veronica Duffy. Director: Pat Murphy. Año: 2001.

Amor y coprofilia en Trieste
James Joyce (1882-1941) ha sido uno de los santones literarios más reverenciados de nuestro tiempo. El vasto confusionismo de buena parte de su obra ha determinado que el caótico siglo XX lo venerara hasta la extenuación. Aunque tengo la impresión (no se si acertada o no) de que últimamente su figura es algo más discutida que antes. Quiero decir que si alguien cree que el Ulises o el Finnegan's Wake son un tostón, tiende a decirlo tranquilamente, o al menos con más libertad que antaño. Aunque ya Juan Benet dijo hace algún tiempo de Joyce que era "un autor costumbrista": es difícil cargarse de una manera más fina a un escritor tan pretencioso y de complejidad tan deliberada como el dublinés. De todos modos, al margen de su consideración literaria, no creo que Joyce haya sido realmente demasiado leído. Antes de hacer un solo retorno de carro más debo confesar que yo tampoco he leído el Ulises, su principal obra y una de las escrituras más sagradas de la moderna historia literaria (en una estantería duerme, desde hace años, un ejemplar del Ulises -para mayor gravedad, en edición francesa- que compré en el mercado de San Antonio por cuatrocientas pesetas: su pesado y morfínico sueño no ha sido aún turbado). Claro que al parecer, tampoco lo leyó Nora Barnacle, la verdadera protagonista de la película que se supone reseñamos. Yo tengo para mi que la monumental y confusa novela magna del autor irlandés tan sólo la han leído en España tres personas: Garcia Tortosa, Jose María Valverde y Eduardo Chamorro: los traductores españoles del Ulises. Para dar una idea de la complejidad del célebre mamotreto, decir que entre la primera traducción castellana de la inacabable odisea joyceana (la debida al argentino Salas Subirat a principios de los 40) y la segunda, la de Jose María Valverde, pasaron más de tres décadas. Durante aquellos treinta y tantos años (de 1941 ó 42 a 1976) aquella primera traducción argentina fue la única de la que pudo alimentarse el mundo hispánico: lo cual es indicativo creo yo, de que durante aquel dilatado periodo, el Ulises no fue una obra precisamente devorada por los lectores de lengua española.

 

Sea como fuere, la película irlandesa Nora fabricada en el 2000 y que acaba de estrenarse en Barcelona (Octubre 2001) no dice (si no voy errado y creo que no) ni media palabra sobre el Ulises, aunque en los años que el film retrata, Joyce aun no lo había comenzado. En realidad de la obra literaria del autor irlandés la película habla muy poco. Si acaso, alguna alusión a las dificultades que tuvo Dublineses para su publicación y poco más. De hecho, el auténtico tema de Nora son las apasionadas y turbulentas relaciones entre el egocéntrico y reconcentrado Joyce y la vital Nora Barnacle, descritas muy al detalle, incluso en sus aspectos más técnicos y amatorios. Nos enteramos por ejemplo, de que su repertorio de posturas era variado y también de que Joyce practicaba la masturbación usando como material para sus fantasias la correspondencia con Nora, en la que al parecer, le decía de todo. Según nos muestra el film, en los intercambios epistolares, Joyce usaba las dos manos: con una sujetaba la carta en cuestión, y con la otra se sujetaba a si mismo. Los ya iniciados ya sabían, de todos modos, que el contenido de la correspondencia que iba de Dublín a Trieste era de alto voltaje: en ella se descubren también ciertas inclinaciones escatológicas y coprófilas del reverenciado autor, que incluían incluso referencias y alusiones a la ropa interior de Nora, que debía, con arreglo a las preferencias de Joyce, estar un poquito manchada. Pero como decíamos, en lo que a la obra literaria se refiere (no olvidemos que estamos hablando, al fin y al cabo, de un autor literario), la película es mucho mas recatada y tímida.

 

El film se nos antoja, de todos modos, una correcta y atractiva recreación de un momento temprano de la vida de Joyce (el inmediatamente anterior a la redacción del Ulises) y especialmente de sus relaciones con Nora Barnacle. La cinta protagonizada por Ewan McGregor (el prota de La Amenaza fantasma, aqui caracterizado de icono literario) será de especial interés para aquellos que quieran mejorar su culturilla sobre historia de la literatura mientras (al igual que un servidor) siguen postergando indefinidamente la lectura del Ulises. Yo por mi parte continúo contemplándolo en su estante con asustado y religioso respeto. Un respeto que me disuade hasta de rozarlo.

Serafín. Octubre 2001

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