La
Habitación del pánico. País: EEUU. Intérpretes: Jodie Foster, Kristen Stewart,
Forest Whitaker, Jared Leto, Dwight Yoakam. Director: David Fincher.
Año: 2002.
David
Fincher es un realizador del que tenía referencias más bien positivas,
sobre todo a partir de Seven o Fight
Club, cintas por lo general bien tratadas por la
crítica, por lo cual esperaba su nuevo film, Panic
Room, con cierta expectación, máxime teniendo
en cuenta que incluía en sus títulos de crédito a
Jodie Foster, muy probablemente la mejor actriz de
entre las que viven y trabajan actualmente en el
Estado de California.
Con La Habitación
del Pánico me he encontrado ante una cinta
espléndida desde el punto de vista visual y
narrativo, pero bastante más floja y carente de
pretensiones en cuanto al desarrollo de su tema o a
la profundización en la psicología o razones de los
personajes. Es evidente que con David Fincher (al
menos en lo que se refiere a esta película) no
estamos ante un director ceñudo e interrogativo al
estilo de Michael Haneke, ni estamos con Panic
Room ante algo que recuerde remotamente el denso
contenido de los films que nos sirve habitualmente el
director bávaro, como puede ser la descripción de
la podredumbre moral escondida bajo la bruñida
superficie del refinamiento y la alta cultura (La
Pianista) o la lúcida disertación sobre la
"glaciación" de Occidente (y su
enclaustramiento respecto a una realidad exterior
problemática o explosiva) tema desarrollado en su Funny
Games, cinta con la que Panic Room
pudiera tener alguna (lejanísima) relación.
Y ello pese a que
el asunto propuesto en la última película del
director de El Club de la Lucha hubiera
podido dar mucho mas juego: ese lejano punto de
contacto con Funny Games al que me refería
hubiera podido dar pie a que Fincher y su guionista
se hubiesen esforzado un poquito más en el diseño y
elaboración de los contenidos de la película
protagonizada por Jodie Foster, asi como en una
recreación algo más precisa y vigorosa de los
personajes y sus motivaciones, lo cual unido a la
formidable destreza tecnica del director de Colorado
y al seguro tirón comercial del guión redactado y
del atractivo argumento, hubiera podido dar lugar a
una película redonda, una de esas cintas que hacen
que les caiga la baba por igual a crítica y
público.
La habitación del pánico del título es un cuarto
rodeado por cuatro muros (además de un suelo y un
techo) de espeso acero, un escondrijo provisto de
monitores de television desde los cuales pueden
controlarse los diferentes rincones de la casa (a
través de diferentes cámaras dispuestas en rincones
escogidos del inmueble), que cuenta con una línea
telefónica independiente, además de provisiones,
herramientas y material de uso práctico, y todo ello
para proveer a los habitantes de la casa de una
guarida segura que ha de protegerles de cualquier
imprevisto o amenaza externa como pudiera ser un
nocturno allanamiento de morada. El personaje que
encarna Jodie Foster compra una vasta mansión en
Manhattan, NY, provista de una habitación del
pánico como la descrita: poco imaginarán ella y su
hija, que la primera noche que pasen en la casa tras
su adquisición ya tendrán que hacer uso de ese
recóndido, hermético y bien equipado paraje.
Esta
Habitación del pánico podría permitir un
no pequeño repertorio de lecturas metafóricas, como
pudiera ser la representación de ese individuo de
clase alta o media-alta (de ese WASP) con poder
económico para hacerse con una enorme y sofisticada
vivienda-búnker, con todo el aparato tecnológico de
su lado, para aislarse y resguardarse de los
excluidos del sistema (y eventualmente olvidarse de
que existen); o bien la representación de sociedades
enteras que, como la norteamericana, no son sino
gigantescas panic rooms herméticamente
enclaustradas con respecto a todas las demás
culturas, percibidas como extrañas, incomprensible e
incluso amenazantes, al menos para el resplandeciente
e inmaculado ciudadano WASP. Otro tanto podría
decirse de la blanquísima y aprensiva sociedad
europea respecto del africano oscuro e incordiante.
Pero ya digo, la pelicula de Fincher no se preocupa
en profundizar en estas metáforas (por lo demás
inmediatas y quizá banales) y nos ofrece un guión
sencillo y eficaz pero con personajes de
carton-piedra como son esos maleantes que irrumpen en
la casa y que están trazados a brochazos, además de
responder a arquetipos bastante manidos (y más
vistos que el tebeo): el malo-bueno (Forest
Whitaker), que se encuentra en esa tesitura por
razones de fuerza mayor, no desprovisto de humanidad
y totalmente contrario a la posibilidad de causar
daño físico alguno a las acosadas víctimas; el malo-malo
(Dwight Yoakam) que lo arregla todo descerrajando balazos
y muy dado a la crueldad; y finalmente el malo-comediante
(Jared Leto), charlatán, vanidoso y gesticulante,
además de deshonesto.
Pero es en la manera de narrar su película
donde David Fincher demuestra que es uno de los
directores técnicamente mejor dotados del Hollywood
actual: la magnífica puesta en escena, la creación
de una atmósfera sombría y casi gótica, los
movimientos de camara absolutamente innovadores y
sugerentes, en ocasiones vertiginosos...y sin olvidar
sus ya conocidas (y excelentes) virguerías con los
títulos de credito.
Lo que no es tan innovador es ese final tal vez
demasiado convencional y que hemos visto ya
innumerables veces (Avaricia, Un Plan Sencillo,
The Killing, La Comunidad, por decir tan sólo
las primeras películas que se me vienen a la
cabeza), pero en cualquier caso Panic Room
es bastante más de lo que puede esperarse hoy dia de
este tontorrón e infantiloide Hollywood palomitero
que padecemos, y yo ya me daría por satisfecho si el
nivel medio del chorro de películas californianas
que anegan nuestras salas fuera parecido al de este
nuevo título del director de Seven.
Serafín. Mayo
2002
Filmografía
de David Fincher

David
Fincher (Colorado, EEUU, 1963)
Alien 3 (1992)
Seven (1995)
The Game (1997)
El Club de la lucha (Fight Club, 1999)
La Habitación del pánico (Panic Room, 2002)